24 sept 2010

Otoño, Gante


Un manto de hojas se ha formado en el camino esta noche mientras la ciudad dormia.
Se ha cubierto el suelo desgastado por el tránsito diario de miles de personas que, a pesar de que, cada día, pasan por el mismo lugar, ni un atisbo de asombro se ve en sus caras al sentir que ese suelo ya no está, que el árbol ha dejado de dar sombra.
El  otoño ha llegado.
El cambio de estación no despierta mayor interés que el de los periodistas cuando tienen hueco que cubrir en sus noticiarios.
Esta vez el cambio se daba con una preciosa luna llena y una noche en que las temperaturas, excepto en el ratito de lluvia, permitían pasear tranquilamente por las calles y orillas de los canales de Gante.
Paseo erguida y relajada.
En unas semanas, todos encogeremos dos o tres centímetros de altura.
El frío anunciará su llegada.