Que me inspiran las rocas...
Las rocas son como mujeres, mujeres hermosas que se mantienen inmóviles antes la seducción de mar. Empiezan a envejecer con los golpes de éste cada vez que las azota, sin embargo, su espuma yodada cura sus heridas y alivia el dolor con el abrazo de su aroma.
Los peces y algas, sus hijos, la van moldeando y cada vez
son más fuertes y resistentes. Se acoplan unas con otras unidas por la misma
pasión.
El mar egoísta sigue sus ritmos y mareas a su antojo y no tiene en
cuenta el sentimiento que produce a la roca. No ve como llora en las noches, pues las rocas a
cara del mar siempre sonríen. El mar es un galán y llena su espacio de rocas
que le hacen más divertida la vida, rompe por aquí por allá con el poderío de
sus olas.
Los hijos se alimentan de las rocas, crecen alrededor de ellas y arraigados por el amor a sus madres permanecen
entre sus más pequeños rincones. La roca no sabe lo que es libertad, pero
tampoco la busca. Ellas son felices con la libertad del mar.

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