El
periodista no debe estar supeditado a las condiciones que le presenta
el mercado, la búsqueda de la rentabilidad y máximo beneficio se
traducen en precariedad de su trabajo en todos los sentidos. Lógico, pero es la realidad. El mercado tiene
que dejar de ser el contexto donde operen los medios de comunicación.
Tras la revolución industrial y todo el proceso de globalización el
medio pasó a ser una empresa como cualquier otra. Podemos leer sobre esto las teorías de muchos autores críticos como Noam Chomsky, o sin tener que irnos a EEUU de Theodor Adorno, Max Horkheimer o Herbert Marcuse. La
libertad de expresión por su condicionamiento a las reglas del
mercado pasa a ser no más que un valor de cambio de unos pocos empresarios. La impunidad en
la que se desenvuelve la información no garantiza la pluralidad, se
confunde ética y moral con las ambiciones políticas y económicas
del momento. La manipulación, censura y autocensura u “ocultamiento”
llevan a la pérdida de la utilidad social de la información de
actuar como presión transformadora. El pueblo no goza del derecho a la información y sus garantías. Se dirige el desarrollo
económico, sociocultural y moral en función del sistema hegemónico,
legitimando acciones espeluznantes contra los DDHH y criminalizando
cualquier pensamiento revelador, movilizador que signifique un
cambio de paradigma.
¿No parece extraño que casi no
sepamos nada de un país europeo como es Islandía que también está afectado por la crisis, pero que parece estar haciendo un buen
camino para salir de ella? No, no interesa, ni corresponde con el juego de rol made in Germany.
Non alternatives eso es lo que
nos dicen nuestros políticos, lo que leemos cada día en la prensa,
escuchamos en la radio y vemos en TV. ¿ No sería más inteligente dejar de ser tan
prepotentes respecto a los países que llamamos del Sur y copiar
algunas de las médidas que los han hecho salir de muchas de sus
crisis o simplemente, no repetir sus errores, por ejemplo caso
Argentina? No, la inteligencia no vende. Lo único que hacemos es apuntar las deficiencias de estos países con el dedo. ¿Por
qué con esa apetencia de innnovar y ser los primeros que reina por todas partes nos negamos a
mirar al otro?

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